Son muchas las evidencias científicas que asocian el consumo elevado de comida ultra procesada con un incremento en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, trastornos metabólicos como la obesidad y la diabetes, algunos tipos de cáncer y según un estudio reciente publicado en la revista científica European Journal of Clinical Nutrition (2023 May;77(5):611-614) también esclerosis múltiple.

La comida ultra procesada consiste en alimentos envasados que no contienen ingredientes frescos o reales, sino que se han elaborado con ingredientes que se han sometido a procesos como la hidrogenación o fritura de aceites, hidrólisis de proteínas o refinación de harinas. Estos tratamiento reducen su calidad y propiedades nutricionales, dando lugar a productos poco saludables que son muy energéticos y poco nutricionales. Además, los alimentos ultra procesados para resultar mas atractivos acostumbran a tener un contenido muy elevado de aditivos como conservantes, colorantes, edulcorantes, des espumantes, emulsionantes, blanqueadores, sustancias para aumentar el volumen o potenciadores de sabor. Alimentos ultra procesados son por ejemplo snacks, bebidas azucaradas, bollería industrial, carnes procesadas, galletas, pizzas o Nuggets.

En este estudio realizado en Australia, los autores han evaluado si el consumo de comida ultra procesada incrementa la probabilidad de sufrir un primer diagnóstico de síndrome clínico aislado, es decir, un primer episodio de síntomas neurológicos de por lo menos 24 horas causado por inflamación o desmielinización del sistema nervioso central y que acostumbra a predecir el desarrollo de esclerosis múltiple.

Los autores han analizado un grupo de 267 personas afectadas de un primer diagnóstico de síndrome clínico aislado y un grupo control de 508 personas sanas. Ambos grupos fueron comparables, es decir, no mostraron diferencias estadísticamente significativas respecto a la edad, el género, el área de residencia, el nivel de educación, el índice de masa corporal ni la actividad física. Sin embargo, un porcentaje más elevado de personas afectadas de un primer diagnóstico de síndrome clínico aislado habían sido fumadores y habían sufrido mononucleosis infecciosa producida por infección con herpes virus Epstein Barr. Tanto el fumar como la infección con Epstein Barr se consideran desencadenantes de la esclerosis múltiple, por lo que no es de extrañar que más personas afectadas de síndrome clínico asilado sean o hayan sido fumadoras y/o hayan sufrido mononucleosis infecciosa. Respecto al consumo de comida ultra procesada, los autores encontraron que este consumo era significativamente más elevado en las personas afectadas de un primer diagnóstico de síndrome clínico aislado que en los controles sanos. Según lo resultados de este estudio, las personas que consumen al menos una ración de comida ultra procesada al día tienen un 8% más de probabilidades de sufrir un síndrome clínico aislado y por tanto esclerosis múltiple.

La comida ultra procesada puede influir en el desarrollo de esclerosis múltiple de forma indirecta al desplazar el consumo de alimentos frescos como fruta, verdura o pescado azul ricos en vitaminas, antioxidantes o ácidos grasos omega 3 con propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras. La comida ultra procesada también puede contribuir al desarrollo de esclerosis múltiple de forma directa alterando la composición de la microbiota intestinal, es decir, induciendo disbiosis y facilitando la expansión de bacterias que promueven respuestas pro-inflamatorias que contribuyen al desarrollo de neuroinflamación y neurodegeneración. Además, la comida ultra procesada también puede contener sustancias químicas nocivas que pueden resultar perjudiciales para la salud.

Este es el primer estudio que demuestra un efecto de la comida ultra procesada en el desarrollo de esclerosis múltiple, y aunque se ha realizado en personas de origen caucásico y por ello no puede generalizarse a otros grupos étnicos, pone de manifiesto la importancia de la alimentación saludable y de la educación nutricional para las personas en riesgo de desarrollar síndrome clínico aislado o esclerosis múltiple.

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